17 dic 2011

Monstruos

Por: L. Carolyn.

Lento… el tiempo pasa muy lento para los que no tiene nada que decir, para los que no son escuchados, simplemente pasa muy lento para los que no poseen nada en absoluto.

Las calles están llenas de seres que van y vienen ciegos de su alrededor, los objetos que los rodean los absorben, toman más importancia a estos que a las demás personas que están a su alrededor, si es que podemos llamarlas personas, porque ya no lo parecen, después de estar años vagando por las calles, se que ya no son personas, son solo seres controlados por la sociedad y el materialismo, que gastan lo innecesario en cosas que a veces no necesitan, gastan justo frente a nosotros, cosas que no tenemos, y que tal vez nunca tengamos.

Y pasan las noches y la ciudad se ilumina frente a mis ojos, las calles se llenan de luces, y comienzan a verse guirnaldas colgadas de las ventanas, y salen más de ellos con costosos objetos.

El frió azota nuestra piel congelándola al contacto, pero ya nos hemos acostumbrado al frío, al viento, a la soledad en la que vivimos, y a diario pasa uno de esos monstruos , uno de esos seres a los que no les veo forma a los que tienen millones de cosas rodeándolos, tan atascados de cosas están que ya no sienten, ya no respirar, me pregunto si seguirán vivos, o ¿solo se mueven gracias a todas esas maquinas que traen encima?, van hablando por teléfono desconectados de todos o enviando mensajes, o jugando, o simplemente pasan horas sentados frente a esas pantallas que les roban poco a poco las ideas, ellos no lo ven, pero yo puedo verlo, del otro lado de las ventanas, se van volviendo menos humanos, solo miran atentamente, no piensan en nada.

Algunos nos tiran una que otra moneda, pero, otros solo pasan y te avientan miradas de repulsión, yo veo en sus ojos como desean que desaparezcamos lo mas pronto posible. Pero aun queda esperanza, he conocido personas que no desean que nos esfumemos, son seres que aun son humanos que todavía se dan cuenta de lo que hay a su alrededor, que no viven dentro de un mundo regido por la economía, por el materialismo, por el consumismo, por la presión del tiempo, seres que aun que tienen más que nosotros, nos ayudan en lo que pueden.

Pero yo sigo aquí tirado en la calle, viendo a los monstruos salir y entrar de enormes plazas, atascados de cosas que no les son esenciales, y sigo repitiendo: ya me he acostumbrado al hambre, al frio, al desprecio, simplemente a ser pobre.

Solo me pregunto ¿Cuánto más aguantare?


DICIEMBRE 2011

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