24 may 2012

Crepúsculo Carmesí (Huir no siempre es posible)

Por: Xiuhcoatl.

El agua del río fluye, los pájaros cantan… los restos innominables, pútridos, famélicos y sedientos de sangre se arrastran… levanta sus extremidades, roídas por ratas… El cráneo esta descubierto, los músculos que le rodeaban están rotos, la piel está desgarrada… Su rostro, necrotizado y terrible, negro y con la piel reseca, hecha jirones… Incómodo lo observas, le analizas, le temes.

Corres por la colina, verde y brillante, el pasto es suave, la luz del sol resalta los árboles. La luz crepuscular atraviesa las ramas, ahora podridas y ominosas, que se levantan contra ti, como obscenas imágenes macabras de épocas que ahora apoyan su horrible y tremendo peso en tu alma. Sigues corriendo con la aborrecible sensación de que algo te observa, de que millones de ojos se dirigen a ti con la intención de hacer que caigas en la locura. Lo logran. Volteas a la colina, el pasto, verde igual que antes, se manifiesta aún más verde, insano, un demonio que a tus pies espera para dar inicio a una trampa que te dará muerte y bailará sobre tu tumba al compas de antiguos y misteriosos ritmos de locura.

Estás abstraído, imaginas el universo, las estrellas y galaxias, constelaciones que no lo son, cúmulos infinitos de estrellas eternas que no arden en tu presencia. La luz de las estrellas se refleja en tus oscuros ojos, les dan profundidad, como profundos e infinitos agujeros negros que devoran la luz y todo cuanto se posa frente a ellos, como monstruos insaciables con hambre y tamaño infinito o por lo menos incalculable.

La luz del sol ha desaparecido, estas sólo en el inerte espacio, al borde del abismo, donde seres sin nombre, sin rostro, y sin vida habitan, esperando a sus víctimas, indefensas y sacrificadas en su nombre. Pero hay algo que no puedes evitar notar, pero no te das cuenta de qué. Sientes sueño, tus fuerzas te abandonan y tus párpados caen. Estás débil, indefenso ante el universo entero.

Tu conciencia regresa a la Tierra, continuas corriendo por la colina, huyendo del cadáver andante, de un hombre maldito. Cuesta arriba esta el camino, la salvación.

El recorrido parece eterno, irreal, deslumbrante, trastocado de una forma espantosa. El paisaje es la imagen más alucinante posible, una representación física de pasajes insanos y sin cordura, salidos de la mente más retorcido, parecido pero no equiparable en confuso, a un dibujo de Escher, o una pintura surrealista de Dalí, ni estos maestros habrían podido dar lugar en su mente a una creación tan macabra como la que estas viendo. Los árboles y sus ramas se extienden y mueven en ángulos imposibles, dan la horrenda sensación de movimiento, como columnas enredadas en serpientes que se mueven y avanzan, y llevan la columna de un lado a otro, mientras las culebras te atacan y no puedes moverte, no puedes reaccionar.

Los pájaros ya no cantan, hablan y pronuncian palabras malditas, como súcubos que te torturan mientras te persiguen.

Volteas para verificar lo que ya sabes, y vez a lo lejos, perdido en el horizonte, cubierto de maleza y gusanos, tierra y aves picoteando su podrido cuerpo, la silueta del cadáver caminante, al que no pudiste enfrentar en vida, al que el deseo de venganza regresó a la Tierra después de su entierro involuntario. Lo vez avanzando, lento, con paso firme, incansable, inalcanzable, con sus cuencas vacías reflejando la maldita oscuridad que has visto y ahora te persigue como un lobo hambriento.

Regresas la vista y sigues corriendo, hacia delante, ya no importa, no avanzas es interminable tu camino, y el espectro que va detrás ti si lo hace, camina y avanza, lento pero firme. Tus pupilas se dilatan, tus ojos se inyectan de sangre, el terror y el pánico se apoderan de tu cuerpo, que ahora se detiene, no puedes moverte. Presa del pánico y la angustia estás inmóvil, observando como el gul se acerca hacia ti, como un pavo esperando la navidad, sin poder hacer nada, aguardando ser sacrificado para el deleite de tu depredador, capturado impotente.

Te intentas mover, pero solo haces que tu cuerpo se petrifique aún más. Un viento demencial comienza a soplar en tu dirección, y arroja en tu faz hojas y ramas pequeñas que tu sientes como miles de pequeñas agujas punzantes en tu piel hipersensible. El viento produce sonidos macabros, que suenan en tus oídos como trompetas a todo volumen y hacen que tus orejas expulsen sangre como si vomitasen. Y la sangre cae en tus manos, y te quema y duele como al más horrible e infernal tormento posible.

El cadáver está más cerca de ti, lo sabes, lo sientes. Huele tu sangre, chorreando de tu cabeza, ahora por tus lacrimales, tus fosas nasales, tu boca, que se inunda de sangre grotescamente, y te empieza a ahogar, con ese impío sabor férreo emanando en tu lengua y deslizándose por tu garganta, tapándola e impidiéndote respirar, acrecentando aún más la angustia y el terror que sientes, como si estuvieras en la peor de las más satánicas pesadillas.

El cadáver se encuentra ya a solo unos pasos de ti, ya no hay escapatoria, su sed de sangre, hambre de muerte, está posada sobre ti, como una máquina militar a punto de dispara a su objetivo localizado y sin mínima oportunidad de escape.

El ser se abalanza sobre ti, sus manos negras, podridas y huesudas te sostienen del cuello y aprietan con un fuerza descomunal e inexplicable. Tu garganta sangrante se cierra aún más y el dolor se hace presente. Un dolor infernal.

El cadáver abre sus pútridas y necróticas mandíbulas, se pueden ver sus negras piezas dentales y su garganta atascada de tierra y sangre, de partes de cadáveres de animales pequeños. Sus dientes se clavan en tu piel hipersensible y sientes un dolor indescriptible al fluir fuera de tu cuerpo la sangre y al sentir los dientes del muerto clavados en tu brazo.

Poco a poco, el cadáver que se da un festín con tu cuerpo, convierte el ataque en una carnicería, mientras la sangre vuela y mancha el pasto de la colina que ha vuelto a ser normal, los árboles, manchados del fluido carmesí de tu cuerpo, lucen de nuevo como seres vivos comunes, sin implicaciones fantasmagóricas. Tu alma abandona tu cuerpo, y éste se apaga. A los ojos del mundo, has muerto.

Los rayos del sol crepuscular se terminan al fin, la noche, hermosa y fría, se presenta, el día acabo, y tu vida corpórea con él. Aún no te vas de la Tierra, estás sobre todo, observando, y vez como tu cuerpo frío y mordisqueado, se mueve otra vez, recupera la vida, pero ya no es tuyo. Ya no más…

MAYO 2012

21 may 2012

¿Qué es esto?

Por: Manuel León.

Algunas veces me he preguntado qué siento durante los sueños. Muchas veces nuestro cerebro nos engaña y antes de sufrir algún dolor ya estamos despiertos. Pero qué se sentirá cuando caes al suelo, cuando besas a una chic@, si tienes una pesadilla en la cual se te congela el cuerpo… ¿qué sentiríamos? ¿Lo mismo que al estar despiertos? ¿O sería otro engaño de nuestro cerebro?

Esta noche despierto y no lo noto al principio.

¿Les ha pasado? ¿Soñar con su cuarto, o su casa, en total orden que el día anterior pero no lo descubres? ¿Creer que sigues soñando en tu cama? ¿O qué crees no dormir pero de algún modo abres los ojos una segunda vez?

Como les decía. Despierto y me ruedo por las cobijas numerosas veces en espera de aquello que creía era un engaño. Siento frío a pesar de las cobijas, así que cubro mi cabeza con ellas para ignorar lo que esté afuera. Luego recuerdo su imagen: una chica de pelo negro, sonrisa que tranquiliza, piel blanca y ojos café oscuro. Aquella era mi compañera de la primaria: Adriana. ¿Cómo olvidar a esa niña y sus continuas llamadas preguntando sobre la tarea o algo similar? ¿Cómo olvidar verla al día siguiente con una sonrisa de agradecimiento o con una mirada de rencor por mi mala actitud de entonces?

“Debo hablar con ella”. Pienso antes de cerrar los ojos.

- Lo haré por la mañana – me digo antes de caer en otro profundo sueño.

La alarma del despertador no suena. Abro los ojos y me doy vuelta para mirar al techo. Llevo mis manos al pecho y vuelvo a pensar en ella. Siente que mi corazón se acelera. ¿Problema médico o emoción? Supongo que apuesto más por la segunda. Uno se esos problemas significaría un cambio en mi vida.

Volviendo a ella, sé que no se acordará de mí. Pienso que no me recordará ni reconocerá. En aquel entonces usaba lentes, braquets y no me dejaba el cabello tan largo. Pero no importa del todo. También me llega a la mente el pensamiento de si me recuerda; ¿acaso querrá responder a aquel niño que la trataba de forma tan grosera por teléfono, y que al día siguiente era otro? Yo no lo haría.

Me levanto y me doy un baño. En esos instantes mi mente se despeja y no pienso en otra cosa que relajarme. Cierro la llave y salgo para secarme con la toalla. Regreso a mi habitación y me visto rápidamente con un pantalón de mezclilla claro, una playera negra con la frase “Think About What I Want” y bajo a desayunar. Me preparo un café y una sincronizada, nada pesado pues no me gusta comer tan temprano.

Luego subo a mi habitación y ese recuerdo me ataca de nuevo. No estoy seguro si sea positiva o sea alguna clase de obsesión por un mal recuerdo. Uno que me hace sentir culpable en el fondo de mi alma.

Arreglo mi cama y prendo la laptop (generalmente me conecto en Facebook, pero esta vez abro mi olvidado correo de Yahoo!). Después miro a mi bandeja de entrada con mil y cacho de mensajes sin leer de Facebook. Doy clic en Escribir nuevo mensaje y pongo su correo. Aun lo recuerdo (no lo pongo por obvias razones) y, además, la tenía como un contacto frecuente. Desde hace cuánto tiempo no uso es correo, pero se me había casi innecesario por lo que era Facebook.

- ¿Qué le escribo? – me pregunto al instante. Mis dedos están congelados y no creo decir las palabras correctas si comienzo a escribir. Dejo mi laptop y camino de un lado a otro para inspirarme.

“Debo pedirle perdón primero… ¡NO!... primero recuérdale tu nombre… ¡SI!... pero debo saludarla por gesto de cortesía…”

Hasta mis pensamientos están en desorden. Nunca le había escrito a una vieja amiga. A una amistad que descuidé a tal grado de perder toda comunicación con ella. Eso me hace sentir peor. ¿Por qué uno valora lo que pierde? Porque es más difícil valorar lo que se tiene… ¡Eso no tiene sentido!

Debo aclarar mis ideas antes de escribirle.

Lo cierto es que ya no me ha de recordar.

Me siento frente a la computadora y escribo desde el corazón. Sólo quiero una charla. No deseo que nuestra amistad renazca de las cenizas ni que se convierta en una historia en tan corto tiempo. Sólo espero que en mi bandeja de entrada llegue un mensaje. Cualquier mensaje, ya sea de no reconocimiento, no recordarme, un saludo o lo que sea. La verdad es lo único que pido.

¿Por qué ambicionar cosas que no están a nuestra decisión? ¿Por qué anhelamos controlar lo independiente a nosotros?

No sé como continuará la historia que acabo de relatar. Pero sé que en algún momento continuara. Y ahí estaré para mostrar mi alma en palabras a los lectores. ¿Qué es esto que está leyendo?

La respuesta es simple, querido amig@. Es mi alma.

La pregunta correcta es:

¿Qué es esto que nos mantiene tan separados?

¿El odio, el rencor, la soberbia, la envidia?

¿O somos nosotros queriendo esconder sentimientos por miedo al qué dirán?

MAYO 2012

18 may 2012

Miradas opuestas

Por: Alexpor.

De pronto, nuestras miradas se cruzaron. No había deseos, preocupaciones o pensamientos en común; nos unimos por azar. Fugaz, curioso, efusivo instante en que nuestras almas se enlazaron.

Caminábamos en línea recta, con direcciones contrarias, cuando nuestras miradas juguetean y se conectan. Sus ojos son marrones, sus labios rojísimos, que resaltan por su rostro pálido. Ella sonríe, yo también. Es un conqueteo ingenuo y vivaz. Nuestros ojos están atraídos y se quedan así hasta que pasamos uno al lado del otro. Nuestras miradas vuelven hacia el frente.

Ahí siento cómo me detengo, veo que ella también. Volteamos, otra vez nos miramos mutuamente; nos acercamos y nos besamos. Un nuevo y azaroso momento. Nuestros labios se despegan y ahí está la conexión. Volvemos a unir nuestras bocas: se siente bien, estamos ahora en un viaje que nos atrapa; conquistamos el disfrute. Después me veo más allá, arropado en su lindo cuerpo, gozando y aprendiendo. Pero anhelo más. Viajamos al paraíso una y otra vez. Son como saltos en un trampolín que nos permiten ver más allá del cielo.

No pienso en lo propio, ni en lo ajeno; ni en lo veraz, ni en lo falso. No hay cielo ni infierno, ni paz ni guerra; tampoco sonidos ni silencios, ni caminos ni paradas. Las naciones desaparecen progresivamente y se llevan a la política. Ya no hay familia, ni patria, ni costumbres, ni religiones. Es un momento, simplemente, el que me muestra todo y nada. El trayecto sigue y veo nuestra herencia, nuestra descendencia; veo cómo crece y se aleja. Nuevamente me quedo solo, con ella como único enlace hacia el paraíso. Veo cómo pasa el tiempo; ella y yo nos debilitamos, envejecemos y sentimos el dolor del otro. Poco a poco nos abruma la enfermedad, sufrimos después de todo. Paso a paso, nuestra energía se consume y ―por fin― ella perece primero…

Pero no. Ahora veo que seguimos en línea recta, ya muy lejos uno del otro y caminando en direcciones opuestas.


FIN
MAYO 2012

17 may 2012

Memorias en desorden

Por: Naiad.

Cuando menos lo deseo, necesito decirte te quiero. Cuando me aferro a tu cabello castaño que busca inspirar a una dama cuyo nombre no quiero plasmar en una página de texto virtual que me impide soñar de verdad. Son cosas que a esta edad no puedo olvidar: Tu respiración irregular a mi lado. Ruidosa. Casi lastimera. Pero, si bien no me agrada tanto, como tu presencia en mí, a la vez disfruto de tu estancia a mi lado. Es distinto tenerte cerca físicamente a encontrarte sentimentalmente.

Desear decir te quiero cuando la temperatura me provoca el sueño y, discreta, observar la mirada inquisidora de esa niña traviesa. Escuchar tu voz llena de obviedad que a la vez me da la libertad de poderme recostar sobre tu cálido pecho que me invita a pecar.

Sentir tu voz sobre mí mientras le permito a mi ser refugiarse en pensamientos abstractos sobre el amor, los demonios que acosan al mundo y la desolación que disgusta a nuestras almas. Mientras tanto, las gotas de lluvia saladas caen sobre ese tren que atraviesa la cuidad.

Estoy frente a ti y estoy cansada. Mis lágrimas no caen, pero son casi tangibles en esta atmósfera que nos rodea, llena de ternura infinita, de pasión desbordada, de tristeza alternada.

Besas mi frente, mi oreja, mi nariz y mi barbilla. Con delicadeza acaricias mi mejilla, mientras mi vista se aparta y nada hacia la orilla de este mar de sufrimiento en que se ahoga mi alma.

Estás ahí, en la costa, ofreciéndome una mano que me salvaría de este desengaño que me acosa día a día. Y, sin tomar en cuenta los daños que pueda causarme el salir de mi hábitat para entregarme a un humano, me dejo atrapar por tus labios que me conceden una leve muestra de la ambrosía que no me estás dispuesto dar pues, sea como sea, sólo eres un pescador más que buscaba atrapar a la náyade silenciosa por la poca fortuna que le puede dar antes de regresar vencida a su océano de soledad.


MAYO 2012

11 may 2012

Demonizador

Por: Xiuhcoatl.

-Ahora verás lo que puedo hacer.- Le dijo Am-Thut a mi hermano mientras estaban ocultos en el edificio piramidal del centro de la horrible y antigua ciudad.

Se dirigió hacia un lado de la habitación oscura tomó el cuchillo 'ceremonial' e hizo un corte en su mano derecha, su sangre fluyó como un carmesí que se estrelló contra en suelo como una cascada violenta que creaba horrores innominables. Cuando toda la sangre cayó, el ser antropomorfo que se encontraba con el arma blanca pronunció unas palabras en latín que mostraron su efecto sobre la mancha sanguinolenta inmediatamente.

- Omnis labor vanus est animae immortalis ascensura est de abysso.- Pronunció el ser. En ese momento se levantó de la mancha un ser que no parecía un animal, tenía unas mandíbulas enormes , cuatro extremidades, de color carmesí, más oscuro que la sangre y con solo un par de ojos brillantes de color blanco, el ser que parecía hombre le ordenó:

-¡Quod verum est, homicida est mors aeterna, contra reum corporis et igniscorrumpens!.- La criatura volteó hacia mi hermano y lo atacó, mi hermano intentó defenderse pero la criatura lo mordió en el brazo enterrando sus enormes y afilados colmillos llenos de baba, hizo un movimiento fuerte con su cuello llevando su cabeza hacia un costado y arrancando su brazo de su hombro.

Mi hermano, pobre hombre inocente de lo que estaba viendo y viviendo, solo pudo exclamar un grito de horrible dolor antes de caer al suelo inconsciente, quizá muerto. La criatura pronto comenzó a arrancar partes del cuerpo de mi hermano, poco a poco lo único que fue quedando de él fueron sus huesos en mal estado por el rose de los colmillos de la criatura.

Yo estaba escondido detrás de una gran caja metálica observando como la criatura se daba un festín con el cuerpo inmóvil de Aimed, mi hermano, mi sangre. Estaba paralizado con tal visión horrible de muerte y sangre, viendo como mi hermano era descuartizado por la criatura, como le sacaba los intestinos, riñones y demás órganos. Ante tal grotesco espectáculo, grité.

Al exclamar, alerté al ser y a la criatura de mi presencia, que iba a pasar, estaban mirando fijos hacia mi posición, me mantenía inmóvil, esperando...

-No siempre verás.- Me dijo Ancel mientras derribaba con un mazo el muro que nos tenía presos en la oscura habitación-. Debes de mantenerte al tanto de la situación, intentar vencer, pero no siempre lo lograrás.

Mientras golpeaba y golpeaba con el mazo de fierro en la pared me percaté de la irreal situación. ¿Dónde rayos estábamos? ¿Y quién demonios es Ancel?

Me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Estaba soñando o inconsciente de lo que sucedía. Mi mente me daba un respiro del trauma de ver al demonio, de herirlo y matar a la criatura que estaba de frente a mí preparándose para atacar. ¿Fue también eso un sueño? Como sea, sentía que conocía a ese tal Ancel, pero no lograba recordarlo.

Desperté en la cama de una habitación pintada totalmente de blanco, la cama era sencilla pero cómoda, el cuarto estaba prácticamente vacía a excepción de mí, la cama y un buró a mi costado, en el cual descansaba mi pesada arma y un par de balas sueltas, con la que asesiné a la criatura y herí al ser que me miraba con esa horrible mirada después de que mataron sádicamente a mi hermano.

Volteé hacia un puerta que se encontraba en el lado derecho del cuarto, me levanté con mucho esfuerzo e intenté caminar hacia ella. Me dolían terriblemente mis piernas, pero seguí caminando. Tomé el pomo y lo giré, haciendo que se abriera y pudiera ver lo que había afuera. Era un casa, que, a pesar de que mi cuarto tenía un iluminación enorme y resaltaba el color blanco, estaba oscura en los pasillos.

-¡Hola!.- Grité, nadie me respondió. Comencé a caminar en dirección a unas escaleras que se encontraban al fondo del pasillo de lada derecho. El lugar solo se encontraba tenuemente iluminado con unas cuantas velas, lo cuál le daba una extraña sensación macabra. Bajé por las escaleras hasta una sala pobremente alumbrada con una lámpara, entonces me di cuenta... seguía soñando. ¿Qué pasaba? Por más que quería despertar no podía, aún sabiendo que estaba soñando. Tenía que averiguar lo que sucedía.

En la sala había una estantería llena de libros antiguos, cuyos títulos estaban llenos de cosas horribles. Me sentí atraído hacia uno en específico que tenía la tapa antigua y no mostraba título en el costado. Lo abrí y encontré la respuesta a lo que buscaba…

Mi hermano era una buena persona… solo no supo elegir correctamente, y la guerra que inició fue, en esencia, un accidente. Un fatal accidente.

No sabía por qué buscaba aquel libro maldito que se encontraba entre la estantería de la ominosa casa, solo sentía que sería mi salvación y con ello despertaría, pero no entendía las palabras que se acomodaban en las podridas páginas de el tomo abierto entre mis manos. Fue durante un largo rato en el que me intentaba concentrar que pude escuchar una serie de pasos ligeros y rápidos, volteé la mirada hacia la sala en penumbra, ahora los adornos se sugerían demoniacas representaciones de que algo me perseguía. Seguía soñando, pero todo lo percibía hiperreal, horrorosamente real. En ese momento recordé que había dejado mi arma, o por lo menos creía era mía, en la habitación. Quise regresar, pero ya era demasiado tarde, cuando puse mi atención en las escaleras ahí estaba de nuevo el ser antropomorfo que había provocado la terrible y grotesca muerte de mi hermano. Me miró con ojos impíos y sanguinolentos y colocó la palma de su mano derecha extendida hacia el suelo, mientras con la otra mano sostenía su antebrazo firmemente.

-Sanguinem emanans a corpore debilem per bestia excitaret novum comminatio Novum ingenti lethality, moritur et testis ad purificationem anima destruendo corpus per daemones te creavit te.- Dijo el hombre mientras del oscuro suelo de la sala se levantaba una figura larga y extrañamente parecida a un humano.

Fue en ese momento que me percate del alcance innominable de la situación que estaba viviendo, ya que en realidad me di cuenta de que no era un sueño, era la vida real. Pero me seguía preguntando qué era lo que estaba sucediendo con exactitud. ¿Por qué me había despertado en ese lugar horrendo?¿Cómo había llegado ahí? Necesitaba respuestas, pero tendrían que esperar. La figura que salía del suelo era de forma humana… y no se veía con buenas intenciones.


MAYO 2012

10 may 2012

Amante de Soledad

Por: Yexi Windmill.

Yo tenía una novia llamada Soledad, aunque hace un tiempo que no hablamos siquiera. Seguramente la has visto alguna vez, es hostil y encantadora, tiene infinitos amantes y no corresponde a ninguno. La conocí poco después de nacer, aunque jamás la advertí antes del día en que me encontré sentado junto a ella. Era yo un chico de doce años, que miraba la pirotecnia de la noche del Festival de las hojas secas. A mi lado estaba Lina, mi primer amor, aunque yo no sabía que lo era… Lina no podía corresponderme, estaba hecha de hojas caídas y en un parpadeo se marchó volando con el viento frío; bajo el triste cielo del invierno, me quedé sentado charlando con las hermanas, Esperanza y Soledad.

Soledad y Esperanza no son amigas y no se parecen en nada, sólo van juntas por la vida, aunque jamás de la mano. Eso significa que sólo puedes tener a una de ellas, si intentas llevarte bien con ambas, alguna alejará a la otra. Esperanza también me parecía atractiva, mas su presencia en mi vida era inconstante, así como llegaba se marchaba, y jamás estaba conmigo en mis momentos de dolor; quizá fue porque no la llamaba conmigo. Y Soledad me sedujo sin esfuerzo, nuestra relación duró muchos años. Es cierto, estaba muy cómodo como pareja de Soledad, pues una vez que estás con ella puedes estar seguro de que no te abandonará a menos que se lo pidas. Cuando nadie más está allí, puedes encontrarla, a cualquier hora, en cualquier lugar. Mas sé muy bien, por experiencia, que sus besos son fríos y huecos, y sus miradas aterradoras. Vivir con Soledad es fácil, pero no conveniente, ella te da muy poco, y exige mucho, para estar con ella debes abandonarte incluso a ti mismo.

Soledad no es vida ni amor, Soledad es sólo Soledad. De niño, ella me llevó al fin del mundo en mis noches de insomnio y me hizo creer que el hombre no tiene a nadie, ni puede confiar en nadie. Con ella crecí, y cuando me convertí en muchacho me inició en los vicios, y me alejó de mi familia y las personas que de verdad me querían, incluyendo a Dalia, una chica de la que me enamoré e hice pedazos con mi hostilidad. Muchas veces cuando salía con Soledad a vagar por barrios desolados, despertaba al otro día en un hotel de mala muerte y me encontraba con Esperanza, que me pedía perdón por haber dejado que me sucediera aquello. Una mañana espantosa, en que no aguantaba la resaca, me molesté con Esperanza, y le grité:

-¡Ya estoy harto de ti! De que vengas a engañarme con cuentos de que lo “sientes tanto”, cuando ya he caído tantas veces en desgracia y no has hecho el mínimo intento por evitarlo ¿No puedes dejarme solo? ¡Ya lárgate!

-¡Pues quédate con tu maldita Soledad!- dijo Esperanza, y se marchó. Pasaría mucho tiempo antes de volver a encontrarla.

No cualquiera lleva a Esperanza en el corazón, sólo los valientes de espíritu noble pueden aspirar a ella. Mucho tiempo yo no me sentí lo suficientemente fuerte como para querer a alguien así, Soledad me había mostrado la adicción y el libertinaje, y estaba acostumbrado a ello.

Yo tenía una novia llamada Soledad, pero hace mucho que terminamos, ya no encuentro en ella nada que valga la pena. La verdad es, que Esperanza es la que ahora mueve mi espíritu ¡Y vaya que es muy hermosa!


MAYO 2012

Solo ruinas

Por: L. Carolyn

“Una ciudad en ruinas, al ver las imágenes me imagino a mi misma caminando entre sus olvidadas calles y sin saber hacia dónde ir uno se pierde en su mística aura, y poco a poco uno va siendo parte de su historia.”

Esta es la historia de una niña que no tenía historia y que al mirar las fotos de miles de lugares y visitar algunos que se topa de vez en cuando, lugares que alguna vez tuvieron una historia, ella soñaba día a día en encontrar esa historia perdida, deseaba ver los rostros de todos aquellos que el tiempo fue olvidando pero que su paso por este mundo no puede ser borrado porque dejaron huella en esos lugares, esos edificios que al pasar se puede ver la pintura caerse en trozos y que por sus ventanas rotas y oxidadas exhalan polvo, el aire de los olvidados. Y entonces ella solo quiere perderse en esos lugares y sentir que alguna vez tuvieron una brillante vida y que dentro de esas paredes se esconde esa añorada historia que no permite que se desvanezcan. Ella camina por la ciudad buscando este tipo de lugares olvidados y abandonados por que ella ve en ellos una belleza que es difícil de entender, no es solo curiosidad a lo que pueden ocultar es simplemente el placer de conocer su increíble historia.

Hace unos días se encontró con una imagen en la pantalla de su computadora que cautivo su mirada y la hizo soñar despierta una vez más, una ciudad ucraniana abandonada, buscando y buscando su historia una vez más, encontrando un pasado doloroso y a la vez impensable, un error que causado por seres humanos una vez más trae consecuencias a toda la vida del planeta, lo más triste es que aunque el gobierno trate de borrar esta historia ella se dio cuenta que los rastros que dejó durarán por mucho tiempo. Aun así ella quiere seguir conociendo sus historias porque sabe que durante esa fatídica noche, miles de historias cambiaron radicalmente, y que aun ahora es una de la cosas que aunque se quieran olvidar no se podrá por que ha dejado una herida tan profunda que es difícil de sanar. La ciudad ahora yace deshabitada y en el total olvido, pero la ciudad no ha olvidado aquella noche y no la olvidará.

La niña ahora camina por las calles de su propia ciudad, una ciudad que no está abandonada pero que por ratos parece estarlo y se imagina entonces como sería si en verdad estuviera olvidada, “si tan solo las paredes hablaran” suspira entre cada paso, las increíbles historias que la ciudad de México podría contarnos, tan solo la catedral podría decirnos tantas cosas, o el palacio de la inquisición. “lástima que no es así” pensaba, por eso esa pequeña niña sigue encontrando lugares tanto en su ciudad como alrededor del mundo y sigue escribiendo historias tratando de imaginar las millones de cosas que tan solo un lugar puede albergar, y pensando que tal vez sus palabras sean encontradas cuando su ciudad en verdad este abandonada, y así sus locas invenciones no serán en vano porque alguien más las creerá y así nos seguiremos mintiendo los unos a los otros como siempre lo hemos hecho, nos seguiremos mintiendo a nosotros mismos como siempre ha sido. …Que tristeza, pero sintiendo estas cosas tan tristes, melancólicas y confusas, es feliz porque sabe que está tan viva como sus historias que aunque se escuche completamente loco…. tal vez en otra vida sean reales.


“una imagen podrá decir más que mil palabras, pero ni mil imágenes podrán transmitir los sentimientos que unas palabras son capaces de hacerte sentir”

MAYO 2012