Por: Xiuhcoatl.
-Ahora verás lo que puedo hacer.- Le dijo Am-Thut a mi hermano mientras estaban ocultos en el edificio piramidal del centro de la horrible y antigua ciudad.
Se dirigió hacia un lado de la habitación oscura tomó el cuchillo 'ceremonial' e hizo un corte en su mano derecha, su sangre fluyó como un carmesí que se estrelló contra en suelo como una cascada violenta que creaba horrores innominables. Cuando toda la sangre cayó, el ser antropomorfo que se encontraba con el arma blanca pronunció unas palabras en latín que mostraron su efecto sobre la mancha sanguinolenta inmediatamente.
- Omnis labor vanus est animae immortalis ascensura est de abysso.- Pronunció el ser. En ese momento se levantó de la mancha un ser que no parecía un animal, tenía unas mandíbulas enormes , cuatro extremidades, de color carmesí, más oscuro que la sangre y con solo un par de ojos brillantes de color blanco, el ser que parecía hombre le ordenó:
-¡Quod verum est, homicida est mors aeterna, contra reum corporis et igniscorrumpens!.- La criatura volteó hacia mi hermano y lo atacó, mi hermano intentó defenderse pero la criatura lo mordió en el brazo enterrando sus enormes y afilados colmillos llenos de baba, hizo un movimiento fuerte con su cuello llevando su cabeza hacia un costado y arrancando su brazo de su hombro.
Mi hermano, pobre hombre inocente de lo que estaba viendo y viviendo, solo pudo exclamar un grito de horrible dolor antes de caer al suelo inconsciente, quizá muerto. La criatura pronto comenzó a arrancar partes del cuerpo de mi hermano, poco a poco lo único que fue quedando de él fueron sus huesos en mal estado por el rose de los colmillos de la criatura.
Yo estaba escondido detrás de una gran caja metálica observando como la criatura se daba un festín con el cuerpo inmóvil de Aimed, mi hermano, mi sangre. Estaba paralizado con tal visión horrible de muerte y sangre, viendo como mi hermano era descuartizado por la criatura, como le sacaba los intestinos, riñones y demás órganos. Ante tal grotesco espectáculo, grité.
Al exclamar, alerté al ser y a la criatura de mi presencia, que iba a pasar, estaban mirando fijos hacia mi posición, me mantenía inmóvil, esperando...
-No siempre verás.- Me dijo Ancel mientras derribaba con un mazo el muro que nos tenía presos en la oscura habitación-. Debes de mantenerte al tanto de la situación, intentar vencer, pero no siempre lo lograrás.
Mientras golpeaba y golpeaba con el mazo de fierro en la pared me percaté de la irreal situación. ¿Dónde rayos estábamos? ¿Y quién demonios es Ancel?
Me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Estaba soñando o inconsciente de lo que sucedía. Mi mente me daba un respiro del trauma de ver al demonio, de herirlo y matar a la criatura que estaba de frente a mí preparándose para atacar. ¿Fue también eso un sueño? Como sea, sentía que conocía a ese tal Ancel, pero no lograba recordarlo.
Desperté en la cama de una habitación pintada totalmente de blanco, la cama era sencilla pero cómoda, el cuarto estaba prácticamente vacía a excepción de mí, la cama y un buró a mi costado, en el cual descansaba mi pesada arma y un par de balas sueltas, con la que asesiné a la criatura y herí al ser que me miraba con esa horrible mirada después de que mataron sádicamente a mi hermano.
Volteé hacia un puerta que se encontraba en el lado derecho del cuarto, me levanté con mucho esfuerzo e intenté caminar hacia ella. Me dolían terriblemente mis piernas, pero seguí caminando. Tomé el pomo y lo giré, haciendo que se abriera y pudiera ver lo que había afuera. Era un casa, que, a pesar de que mi cuarto tenía un iluminación enorme y resaltaba el color blanco, estaba oscura en los pasillos.
-¡Hola!.- Grité, nadie me respondió. Comencé a caminar en dirección a unas escaleras que se encontraban al fondo del pasillo de lada derecho. El lugar solo se encontraba tenuemente iluminado con unas cuantas velas, lo cuál le daba una extraña sensación macabra. Bajé por las escaleras hasta una sala pobremente alumbrada con una lámpara, entonces me di cuenta... seguía soñando. ¿Qué pasaba? Por más que quería despertar no podía, aún sabiendo que estaba soñando. Tenía que averiguar lo que sucedía.
En la sala había una estantería llena de libros antiguos, cuyos títulos estaban llenos de cosas horribles. Me sentí atraído hacia uno en específico que tenía la tapa antigua y no mostraba título en el costado. Lo abrí y encontré la respuesta a lo que buscaba…
Mi hermano era una buena persona… solo no supo elegir correctamente, y la guerra que inició fue, en esencia, un accidente. Un fatal accidente.
No sabía por qué buscaba aquel libro maldito que se encontraba entre la estantería de la ominosa casa, solo sentía que sería mi salvación y con ello despertaría, pero no entendía las palabras que se acomodaban en las podridas páginas de el tomo abierto entre mis manos. Fue durante un largo rato en el que me intentaba concentrar que pude escuchar una serie de pasos ligeros y rápidos, volteé la mirada hacia la sala en penumbra, ahora los adornos se sugerían demoniacas representaciones de que algo me perseguía. Seguía soñando, pero todo lo percibía hiperreal, horrorosamente real. En ese momento recordé que había dejado mi arma, o por lo menos creía era mía, en la habitación. Quise regresar, pero ya era demasiado tarde, cuando puse mi atención en las escaleras ahí estaba de nuevo el ser antropomorfo que había provocado la terrible y grotesca muerte de mi hermano. Me miró con ojos impíos y sanguinolentos y colocó la palma de su mano derecha extendida hacia el suelo, mientras con la otra mano sostenía su antebrazo firmemente.
-Sanguinem emanans a corpore debilem per bestia excitaret novum comminatio Novum ingenti lethality, moritur et testis ad purificationem anima destruendo corpus per daemones te creavit te.- Dijo el hombre mientras del oscuro suelo de la sala se levantaba una figura larga y extrañamente parecida a un humano.
Fue en ese momento que me percate del alcance innominable de la situación que estaba viviendo, ya que en realidad me di cuenta de que no era un sueño, era la vida real. Pero me seguía preguntando qué era lo que estaba sucediendo con exactitud. ¿Por qué me había despertado en ese lugar horrendo?¿Cómo había llegado ahí? Necesitaba respuestas, pero tendrían que esperar. La figura que salía del suelo era de forma humana… y no se veía con buenas intenciones.
MAYO 2012
-Ahora verás lo que puedo hacer.- Le dijo Am-Thut a mi hermano mientras estaban ocultos en el edificio piramidal del centro de la horrible y antigua ciudad.
Se dirigió hacia un lado de la habitación oscura tomó el cuchillo 'ceremonial' e hizo un corte en su mano derecha, su sangre fluyó como un carmesí que se estrelló contra en suelo como una cascada violenta que creaba horrores innominables. Cuando toda la sangre cayó, el ser antropomorfo que se encontraba con el arma blanca pronunció unas palabras en latín que mostraron su efecto sobre la mancha sanguinolenta inmediatamente.
- Omnis labor vanus est animae immortalis ascensura est de abysso.- Pronunció el ser. En ese momento se levantó de la mancha un ser que no parecía un animal, tenía unas mandíbulas enormes , cuatro extremidades, de color carmesí, más oscuro que la sangre y con solo un par de ojos brillantes de color blanco, el ser que parecía hombre le ordenó:
-¡Quod verum est, homicida est mors aeterna, contra reum corporis et igniscorrumpens!.- La criatura volteó hacia mi hermano y lo atacó, mi hermano intentó defenderse pero la criatura lo mordió en el brazo enterrando sus enormes y afilados colmillos llenos de baba, hizo un movimiento fuerte con su cuello llevando su cabeza hacia un costado y arrancando su brazo de su hombro.
Mi hermano, pobre hombre inocente de lo que estaba viendo y viviendo, solo pudo exclamar un grito de horrible dolor antes de caer al suelo inconsciente, quizá muerto. La criatura pronto comenzó a arrancar partes del cuerpo de mi hermano, poco a poco lo único que fue quedando de él fueron sus huesos en mal estado por el rose de los colmillos de la criatura.
Yo estaba escondido detrás de una gran caja metálica observando como la criatura se daba un festín con el cuerpo inmóvil de Aimed, mi hermano, mi sangre. Estaba paralizado con tal visión horrible de muerte y sangre, viendo como mi hermano era descuartizado por la criatura, como le sacaba los intestinos, riñones y demás órganos. Ante tal grotesco espectáculo, grité.
Al exclamar, alerté al ser y a la criatura de mi presencia, que iba a pasar, estaban mirando fijos hacia mi posición, me mantenía inmóvil, esperando...
-No siempre verás.- Me dijo Ancel mientras derribaba con un mazo el muro que nos tenía presos en la oscura habitación-. Debes de mantenerte al tanto de la situación, intentar vencer, pero no siempre lo lograrás.
Mientras golpeaba y golpeaba con el mazo de fierro en la pared me percaté de la irreal situación. ¿Dónde rayos estábamos? ¿Y quién demonios es Ancel?
Me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Estaba soñando o inconsciente de lo que sucedía. Mi mente me daba un respiro del trauma de ver al demonio, de herirlo y matar a la criatura que estaba de frente a mí preparándose para atacar. ¿Fue también eso un sueño? Como sea, sentía que conocía a ese tal Ancel, pero no lograba recordarlo.
Desperté en la cama de una habitación pintada totalmente de blanco, la cama era sencilla pero cómoda, el cuarto estaba prácticamente vacía a excepción de mí, la cama y un buró a mi costado, en el cual descansaba mi pesada arma y un par de balas sueltas, con la que asesiné a la criatura y herí al ser que me miraba con esa horrible mirada después de que mataron sádicamente a mi hermano.
Volteé hacia un puerta que se encontraba en el lado derecho del cuarto, me levanté con mucho esfuerzo e intenté caminar hacia ella. Me dolían terriblemente mis piernas, pero seguí caminando. Tomé el pomo y lo giré, haciendo que se abriera y pudiera ver lo que había afuera. Era un casa, que, a pesar de que mi cuarto tenía un iluminación enorme y resaltaba el color blanco, estaba oscura en los pasillos.
-¡Hola!.- Grité, nadie me respondió. Comencé a caminar en dirección a unas escaleras que se encontraban al fondo del pasillo de lada derecho. El lugar solo se encontraba tenuemente iluminado con unas cuantas velas, lo cuál le daba una extraña sensación macabra. Bajé por las escaleras hasta una sala pobremente alumbrada con una lámpara, entonces me di cuenta... seguía soñando. ¿Qué pasaba? Por más que quería despertar no podía, aún sabiendo que estaba soñando. Tenía que averiguar lo que sucedía.
En la sala había una estantería llena de libros antiguos, cuyos títulos estaban llenos de cosas horribles. Me sentí atraído hacia uno en específico que tenía la tapa antigua y no mostraba título en el costado. Lo abrí y encontré la respuesta a lo que buscaba…
Mi hermano era una buena persona… solo no supo elegir correctamente, y la guerra que inició fue, en esencia, un accidente. Un fatal accidente.
No sabía por qué buscaba aquel libro maldito que se encontraba entre la estantería de la ominosa casa, solo sentía que sería mi salvación y con ello despertaría, pero no entendía las palabras que se acomodaban en las podridas páginas de el tomo abierto entre mis manos. Fue durante un largo rato en el que me intentaba concentrar que pude escuchar una serie de pasos ligeros y rápidos, volteé la mirada hacia la sala en penumbra, ahora los adornos se sugerían demoniacas representaciones de que algo me perseguía. Seguía soñando, pero todo lo percibía hiperreal, horrorosamente real. En ese momento recordé que había dejado mi arma, o por lo menos creía era mía, en la habitación. Quise regresar, pero ya era demasiado tarde, cuando puse mi atención en las escaleras ahí estaba de nuevo el ser antropomorfo que había provocado la terrible y grotesca muerte de mi hermano. Me miró con ojos impíos y sanguinolentos y colocó la palma de su mano derecha extendida hacia el suelo, mientras con la otra mano sostenía su antebrazo firmemente.
-Sanguinem emanans a corpore debilem per bestia excitaret novum comminatio Novum ingenti lethality, moritur et testis ad purificationem anima destruendo corpus per daemones te creavit te.- Dijo el hombre mientras del oscuro suelo de la sala se levantaba una figura larga y extrañamente parecida a un humano.
Fue en ese momento que me percate del alcance innominable de la situación que estaba viviendo, ya que en realidad me di cuenta de que no era un sueño, era la vida real. Pero me seguía preguntando qué era lo que estaba sucediendo con exactitud. ¿Por qué me había despertado en ese lugar horrendo?¿Cómo había llegado ahí? Necesitaba respuestas, pero tendrían que esperar. La figura que salía del suelo era de forma humana… y no se veía con buenas intenciones.
MAYO 2012
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