21 may 2012

¿Qué es esto?

Por: Manuel León.

Algunas veces me he preguntado qué siento durante los sueños. Muchas veces nuestro cerebro nos engaña y antes de sufrir algún dolor ya estamos despiertos. Pero qué se sentirá cuando caes al suelo, cuando besas a una chic@, si tienes una pesadilla en la cual se te congela el cuerpo… ¿qué sentiríamos? ¿Lo mismo que al estar despiertos? ¿O sería otro engaño de nuestro cerebro?

Esta noche despierto y no lo noto al principio.

¿Les ha pasado? ¿Soñar con su cuarto, o su casa, en total orden que el día anterior pero no lo descubres? ¿Creer que sigues soñando en tu cama? ¿O qué crees no dormir pero de algún modo abres los ojos una segunda vez?

Como les decía. Despierto y me ruedo por las cobijas numerosas veces en espera de aquello que creía era un engaño. Siento frío a pesar de las cobijas, así que cubro mi cabeza con ellas para ignorar lo que esté afuera. Luego recuerdo su imagen: una chica de pelo negro, sonrisa que tranquiliza, piel blanca y ojos café oscuro. Aquella era mi compañera de la primaria: Adriana. ¿Cómo olvidar a esa niña y sus continuas llamadas preguntando sobre la tarea o algo similar? ¿Cómo olvidar verla al día siguiente con una sonrisa de agradecimiento o con una mirada de rencor por mi mala actitud de entonces?

“Debo hablar con ella”. Pienso antes de cerrar los ojos.

- Lo haré por la mañana – me digo antes de caer en otro profundo sueño.

La alarma del despertador no suena. Abro los ojos y me doy vuelta para mirar al techo. Llevo mis manos al pecho y vuelvo a pensar en ella. Siente que mi corazón se acelera. ¿Problema médico o emoción? Supongo que apuesto más por la segunda. Uno se esos problemas significaría un cambio en mi vida.

Volviendo a ella, sé que no se acordará de mí. Pienso que no me recordará ni reconocerá. En aquel entonces usaba lentes, braquets y no me dejaba el cabello tan largo. Pero no importa del todo. También me llega a la mente el pensamiento de si me recuerda; ¿acaso querrá responder a aquel niño que la trataba de forma tan grosera por teléfono, y que al día siguiente era otro? Yo no lo haría.

Me levanto y me doy un baño. En esos instantes mi mente se despeja y no pienso en otra cosa que relajarme. Cierro la llave y salgo para secarme con la toalla. Regreso a mi habitación y me visto rápidamente con un pantalón de mezclilla claro, una playera negra con la frase “Think About What I Want” y bajo a desayunar. Me preparo un café y una sincronizada, nada pesado pues no me gusta comer tan temprano.

Luego subo a mi habitación y ese recuerdo me ataca de nuevo. No estoy seguro si sea positiva o sea alguna clase de obsesión por un mal recuerdo. Uno que me hace sentir culpable en el fondo de mi alma.

Arreglo mi cama y prendo la laptop (generalmente me conecto en Facebook, pero esta vez abro mi olvidado correo de Yahoo!). Después miro a mi bandeja de entrada con mil y cacho de mensajes sin leer de Facebook. Doy clic en Escribir nuevo mensaje y pongo su correo. Aun lo recuerdo (no lo pongo por obvias razones) y, además, la tenía como un contacto frecuente. Desde hace cuánto tiempo no uso es correo, pero se me había casi innecesario por lo que era Facebook.

- ¿Qué le escribo? – me pregunto al instante. Mis dedos están congelados y no creo decir las palabras correctas si comienzo a escribir. Dejo mi laptop y camino de un lado a otro para inspirarme.

“Debo pedirle perdón primero… ¡NO!... primero recuérdale tu nombre… ¡SI!... pero debo saludarla por gesto de cortesía…”

Hasta mis pensamientos están en desorden. Nunca le había escrito a una vieja amiga. A una amistad que descuidé a tal grado de perder toda comunicación con ella. Eso me hace sentir peor. ¿Por qué uno valora lo que pierde? Porque es más difícil valorar lo que se tiene… ¡Eso no tiene sentido!

Debo aclarar mis ideas antes de escribirle.

Lo cierto es que ya no me ha de recordar.

Me siento frente a la computadora y escribo desde el corazón. Sólo quiero una charla. No deseo que nuestra amistad renazca de las cenizas ni que se convierta en una historia en tan corto tiempo. Sólo espero que en mi bandeja de entrada llegue un mensaje. Cualquier mensaje, ya sea de no reconocimiento, no recordarme, un saludo o lo que sea. La verdad es lo único que pido.

¿Por qué ambicionar cosas que no están a nuestra decisión? ¿Por qué anhelamos controlar lo independiente a nosotros?

No sé como continuará la historia que acabo de relatar. Pero sé que en algún momento continuara. Y ahí estaré para mostrar mi alma en palabras a los lectores. ¿Qué es esto que está leyendo?

La respuesta es simple, querido amig@. Es mi alma.

La pregunta correcta es:

¿Qué es esto que nos mantiene tan separados?

¿El odio, el rencor, la soberbia, la envidia?

¿O somos nosotros queriendo esconder sentimientos por miedo al qué dirán?

MAYO 2012

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