Por: L. Carolyn.
Recostada en el césped, mirando hacia el cielo, los arboles se atravesaban entre las nubes y ella y eso era lo que más disfrutaba, el viento rozando suavemente su piel y el sol, rociaba aquel lugar con un destello hermoso que hacía resaltar las nubes blancas sobre el hermoso cielo celeste, y fue entonces cuando se pregunto, aquella cosa que llega uno u otro día, la misma pregunta que ya todos se habían hecho.
Caminaba por una de las calles que pasaba habitualmente, la música resonaba en sus oídos, la siguiente canción iniciaba, una hermosa tonada de piano que a ella encantaba, las dulces voces que acompañaban tan bella melodía la hacían sonreír haciéndola parecer un poco tonta para los demás que pasaban caminando de prisa a su lado y el viento soplaba deliciosamente, inconscientemente ella caminaba más despacio y veía con detalle las cosas que la rodeaban, observaba con atención las hojas secas que el viento arrastraba cada vez más lejos, observaba como las flores amarillas se agitaban como si la saludaran y veía como las nubes del cielo se movían como si navegaran en el extenso cielo hacia un destino lejano.
Subió hasta el último escalón de la escalera y aun que el edificio solo tenía cinco pisos ella había perdido el aliento, había subido las escaleras demasiado rápido, pero era más su deseo de llegar hasta el último escalón, era casi la hora, abrió en silencio la pequeña puerta no quería ser escuchada por nadie, salió justo a la hora exacta, el sol se encontraba a punto de irse pero aun había luz, el cielo tenía un color naranja, y en las nubes se veía aun más fuerte, las luces de la ciudad ya brillaban, y los edificios se veían todos iluminados, el aire corría libre, todo estaba en silencio.
Y luego de que le llevaron el café, estaba ella hablando con su amiga o estaba sola, pero tomaba la taza con cuidado y miraba su aspecto, se veía caliente y delicioso, lo olía, lo saboreaba sin probarlo, veía a las personas que pasaban por la calle, daba un sorbo y cerraba los ojos para seguir respirando ese delicioso aroma a café tostado, o tal vez era un delicioso te, cualquiera delos dos la hacían feliz, y una vez ese delicioso aroma la llenaba.
Las paginas pasaban una a una así como las manecillas daban la vuelta completa al reloj, y el minutero contaba con un ritmo exacto el tiempo que iba muriendo, las historia la tenía completamente atrapada y la cabeza le dolía ligeramente, pero la emoción que loe causaban las palabras atrapadas en ese papel no la dejaban irse y la convencían de encerrarse con ellas en esa hermosa prisión, y la historia seguía y los actores hablaban, no tenía fin, hasta que ella poco a poco caía dormida, no supo cuando, pero en su sueño la historia continuaba, continuaba hasta abrir los ojos a mitad de la madrugada y darse cuenta que ella estaba ahí… y el libro seguía abierto justo en donde se había quedado…
Y en algún momento alguien le pregunto ¿y tu porque morirías?
Ella recordado sonrió para sí misma, y riendo contesto a su amiga: moriría por hacer lo que amo de esta vida.
FEBRERO 2012
Recostada en el césped, mirando hacia el cielo, los arboles se atravesaban entre las nubes y ella y eso era lo que más disfrutaba, el viento rozando suavemente su piel y el sol, rociaba aquel lugar con un destello hermoso que hacía resaltar las nubes blancas sobre el hermoso cielo celeste, y fue entonces cuando se pregunto, aquella cosa que llega uno u otro día, la misma pregunta que ya todos se habían hecho.
Caminaba por una de las calles que pasaba habitualmente, la música resonaba en sus oídos, la siguiente canción iniciaba, una hermosa tonada de piano que a ella encantaba, las dulces voces que acompañaban tan bella melodía la hacían sonreír haciéndola parecer un poco tonta para los demás que pasaban caminando de prisa a su lado y el viento soplaba deliciosamente, inconscientemente ella caminaba más despacio y veía con detalle las cosas que la rodeaban, observaba con atención las hojas secas que el viento arrastraba cada vez más lejos, observaba como las flores amarillas se agitaban como si la saludaran y veía como las nubes del cielo se movían como si navegaran en el extenso cielo hacia un destino lejano.
Subió hasta el último escalón de la escalera y aun que el edificio solo tenía cinco pisos ella había perdido el aliento, había subido las escaleras demasiado rápido, pero era más su deseo de llegar hasta el último escalón, era casi la hora, abrió en silencio la pequeña puerta no quería ser escuchada por nadie, salió justo a la hora exacta, el sol se encontraba a punto de irse pero aun había luz, el cielo tenía un color naranja, y en las nubes se veía aun más fuerte, las luces de la ciudad ya brillaban, y los edificios se veían todos iluminados, el aire corría libre, todo estaba en silencio.
Y luego de que le llevaron el café, estaba ella hablando con su amiga o estaba sola, pero tomaba la taza con cuidado y miraba su aspecto, se veía caliente y delicioso, lo olía, lo saboreaba sin probarlo, veía a las personas que pasaban por la calle, daba un sorbo y cerraba los ojos para seguir respirando ese delicioso aroma a café tostado, o tal vez era un delicioso te, cualquiera delos dos la hacían feliz, y una vez ese delicioso aroma la llenaba.
Las paginas pasaban una a una así como las manecillas daban la vuelta completa al reloj, y el minutero contaba con un ritmo exacto el tiempo que iba muriendo, las historia la tenía completamente atrapada y la cabeza le dolía ligeramente, pero la emoción que loe causaban las palabras atrapadas en ese papel no la dejaban irse y la convencían de encerrarse con ellas en esa hermosa prisión, y la historia seguía y los actores hablaban, no tenía fin, hasta que ella poco a poco caía dormida, no supo cuando, pero en su sueño la historia continuaba, continuaba hasta abrir los ojos a mitad de la madrugada y darse cuenta que ella estaba ahí… y el libro seguía abierto justo en donde se había quedado…
Y en algún momento alguien le pregunto ¿y tu porque morirías?
Ella recordado sonrió para sí misma, y riendo contesto a su amiga: moriría por hacer lo que amo de esta vida.
FEBRERO 2012
