24 ene 2012

Y así el mundo murió por un segundo

Por: Yexi Windmill.

El sol quemante en el rostro desde la ventana del autobús, luego una brisa fría que dice que ya no hay de qué preocuparse, es sólo otro día más. Y por un segundo el espacio se detiene mas el tiempo sigue corriendo. Cierras los ojos y no puedes hablar, has perdido toda noción de existencia, no hay un mundo, ni un universo ni un tú que sea consciente de ello. Los recuerdos se desvanecen y no sientes nada en absoluto. Eres todo y eres nada.

Seguido ocurren cosas así, el quedarte tan sumido en el pensamiento profundo que te pierdes, mas esta ocasión es distinto. Absolutamente todas las personas del mundo cierran los ojos y son nadie, las almas se desvanecen y no hay una sola percepción de algo, independientemente de si ese algo está allí o no.

Cuando el brevísimo momento en que todo dejó de existir termina, miras de nuevo por la ventana del autobús, y miras el reloj, es tarde ya, mas no te preocupa en absoluto llegar tarde, podría terminar el mundo en ese momento y no te importaría. Sientes algo extraño que no logras definir ni de forma abstracta, simplemente no puedes explicarlo con palabras; es como si tus recuerdos fueran sólo una ilusión, todo lo que crees haber vivido te parece un tanto irreal y absurdo a pesar de ser la tuya una vida muy común.

A partir de entonces ya nada es igual, las horas con como hebras que se tejen a partir de la nada. El camión en el que ibas chocó con otros autos, así, en muchas partes de la ciudad ocurrieron accidentes extraños e inexplicables, literalmente errores de un segundo.

Y así el mundo murió por un segundo, más tarde son dos, luego por tres, hasta que desaparece la existencia semanas, meses, años…¡décadas! ya el desconcierto es total, la consciencia está fragmentada y las personas envejecen literalmente en un parpadeo. Y la tierra desaparece. Y la galaxia. Y el universo.

Y cuando ya no queda más espacio, desaparece el tiempo.


ENERO 2012

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